Las oficinas de Correos y de la Seguridad Social de Zaragoza están atendiendo a las personas que tienen toda la documentación lista para solicitar la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno. Entre quienes han iniciado este proceso se encuentran Yusef Soto y Lida Valverde, una joven pareja de panameños que consideran esta oportunidad como «una bendición», pensando en su futuro y, sobre todo, en el de su hija Valentina, de dos años.
Hasta el momento, no son muchos los que acuden a estas dependencias administrativas, ya que la mayoría todavía está recopilando información o reuniendo los documentos necesarios para cumplir con los requisitos de esta medida. En la sede del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en Zaragoza, por ejemplo, se atendieron a 13 personas en un horario extraordinario habilitado para este proceso, con capacidad para conceder hasta 45 citas previas.
Yusef y Lida, junto con su hija, completaron el proceso de regularización. Llegaron de Panamá hace casi dos años con la esperanza de mejorar su calidad de vida y encontrar trabajo en España. Yusef mencionó que ha sido difícil conseguir empleo en el país, pero su mayor deseo es poder trabajar y no depender de ayudas económicas.
En cuanto al proceso de regularización, Yusef comentó que lo más complicado fue reunir todos los documentos necesarios, como los antecedentes penales. Una vez en las dependencias de la Seguridad Social, el trámite fue rápido y sencillo. Ahora están a la espera de que Extranjería acepte los documentos y desconocen qué pasará a continuación.
Yusef expresó que entiende las reservas de algunos españoles respecto a esta regularización de inmigrantes, pero enfatizó que no todas las personas han actuado de manera incorrecta. Personalmente, se ha sentido bien acogido en Zaragoza y no ha experimentado xenofobia.
Destacó que lo que más valora de España es el orden, algo que considera escaso en Panamá y otros países de Latinoamérica. Además, el trato de los españoles hacia ellos ha sido cordial y educado. A pesar de las dificultades del proceso, la pequeña Valentina, aunque algo aburrida por la espera, se marchó del lugar sonriendo y saludando.
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