Una treintena de expertos, representantes institucionales y profesionales del patrimonio se reunieron en Tarazona para discutir sobre el futuro de los conventos rurales en Aragón, en el marco de la jornada «Tras los muros del silencio». Organizada por la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) como parte del proyecto europeo ReliHE, la jornada se enfocó en la conservación y reutilización del patrimonio religioso para usos culturales, sociales y turísticos en el medio rural.
La DPZ destacó su compromiso con el territorio, resaltando que es la institución aragonesa que más recursos ha destinado al patrimonio mueble e inmueble en los últimos años, tanto civil como religioso. Juan José Borque, coordinador del Área de Ciudadanía de la DPZ, subrayó la importancia de apoyar el patrimonio como una forma de impulsar el desarrollo rural.
La Fundación Tarazona Monumental compartió su experiencia en la gestión del patrimonio conventual, destacando los trabajos realizados en los conventos de San Joaquín y Santa Ana. Julio Zaldívar, gerente de la Fundación, mencionó la creación de una ruta para explorar nuevos usos en estos espacios.
El evento también formó parte del proyecto europeo ReliHE, financiado por el programa Interreg Europe con más de 1,5 millones de euros. Este proyecto busca repensar el patrimonio religioso en áreas rurales como motor de desarrollo sostenible, cohesión social e innovación cultural. La DPZ aporta su experiencia en gestión del patrimonio histórico-artístico, coordinando encuentros y difundiendo resultados para contribuir al desarrollo de estrategias innovadoras a nivel europeo.
En conclusión, la jornada enfatizó la importancia de repensar el patrimonio religioso con nuevos usos sostenibles para garantizar su conservación y promover oportunidades en el medio rural. El intercambio de experiencias entre países y el diseño de políticas públicas son clave para la reutilización de estos edificios singulares en toda Europa.
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