La instalación de los 126 ventanales en el Mercado Central de Zaragoza está en su fase final, con una previsión de terminar en aproximadamente un mes. Esta actuación, llevada a cabo por el Ayuntamiento, busca solucionar una carencia que el equipamiento municipal ha experimentado desde la reforma realizada en 2018. Tras la instalación de un módulo de prueba a finales de 2025, la empresa adjudicataria, Obras Especiales Edificación e Infraestructuras SAU (OBENASA), ha iniciado la fase definitiva esta semana.
Los trabajos se concentran actualmente en el lado del tranvía, donde se espera que en breve se haya colocado un tercio de todo el cerramiento, con 40 vidrios ya instalados y 23 más que se colocarán a lo largo del mes. Se prevé que la instalación en el lado opuesto, donde se encuentra el muelle del mercado, se llevará a cabo de forma simultánea, combinando ambas áreas. Además, OBENASA está realizando la instalación eléctrica necesaria para permitir la apertura y cierre automáticos de los ventanales.
Con un calendario establecido por la empresa, se estima que a principios de mayo se concluirá todo el trabajo, que representa una inversión municipal de 1.151.795,33 euros en este claristorio del mercado. El Ayuntamiento ha priorizado minimizar las molestias para los detallistas y clientes del Mercado Central, asegurando que la actividad de abastos no se vea afectada por esta obra, que busca mejorar el confort climático, la seguridad y la eficiencia del edificio.
El consejero de Economía, Transformación Digital y Transparencia, Carlos Gimeno, ha destacado la importancia de esta fase como un cumplimiento de las promesas del Gobierno local, beneficiando a los detallistas y a los millones de visitantes anuales del mercado. Con estos nuevos ventanales motorizados, se busca ofrecer mayor confort a quienes transitan por los 6.806 metros cuadrados del mercado, además de regular la temperatura y mejorar la eficiencia energética del edificio.
Además de los beneficios para los usuarios, la instalación de estos ventanales contribuirá a la seguridad del edificio, ya que estarán conectados a sistemas de detección de CO2 e incendios. Esta actuación forma parte de la preservación del patrimonio arquitectónico de Zaragoza, en el que se enmarca el Mercado Central «Lanuza», declarado Bien de Interés Cultural hace 46 años. Construido a finales del siglo XIX, este edificio icónico ha sido objeto de trabajos de rehabilitación en 2020, manteniendo su diseño original y su importancia histórica en la ciudad.
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