El Ayuntamiento de Zaragoza ha rendido nuevamente homenaje a las víctimas del Holocausto, con un tributo especial al diplomático zaragozano Ángel Sanz Briz por su valiente labor de salvar la vida de miles de personas inocentes durante aquellos años oscuros. Este año, se conmemoró el 81 aniversario de la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, ocurrida en 1945.
El acto, liderado por la alcaldesa Natalia Chueca, tuvo lugar en el Cementerio de Torrero, donde se plantó un árbol arce y se hizo una ofrenda floral en honor a Sanz Briz. En la ceremonia participaron la hija del diplomático, Ángela Sanz-Briz Quijano, así como diversos colectivos y víctimas del Holocausto, la Asociación Justos de las Naciones y representantes de los Grupos Municipales.
La conmemoración inició con un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente ferroviario de Ademuz, seguido por las palabras de la alcaldesa y la lectura de un responso católico y una oración judía, culminando con la plantación de un árbol en memoria de las víctimas del Holocausto.
Aunque este año se adelantó la celebración varios días, el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto se oficializa el 27 de enero, fecha de la liberación de Auschwitz en 1945. Natalia Chueca destacó la importancia de mantener viva la memoria de las víctimas como una barrera contra el totalitarismo, el racismo y los genocidios.
Se resaltó la necesidad de contar la historia para evitar que la barbarie se convierta en olvido, recordando los horrores cometidos en Auschwitz-Birkenau contra el pueblo judío, gitanos, personas con discapacidad, la comunidad LGTB, disidentes políticos, eslavos y creyentes de diferentes religiones. Más de 6 millones de personas fueron asesinadas, incluyendo miles de españoles, víctimas de la deshumanización impuesta por el régimen nazi.
La alcaldesa hizo hincapié en la importancia de no bajar la guardia ante la sinrazón y el fanatismo, destacando la valentía de Ángel Sanz Briz, quien arriesgó su carrera diplomática para salvar a miles de judíos en Budapest durante el Holocausto. Sanz Briz, nombrado «Justo entre las Naciones», fue recordado en un espacio en el Cementerio de Torrero, donde reposan sus restos desde su fallecimiento en 1980.
Su legado de humanidad y valentía perdura en la memoria de Zaragoza, que en 2022 inauguró un espacio ajardinado en su honor. Este lugar, diseñado como un espacio de reflexión y descanso, alberga las cenizas de Sanz Briz y se ha convertido en un punto de homenaje a su labor como «Hijo predilecto de Zaragoza».
FUENTE

