Todas las familias, excepto una, que viven en un edificio de Caspe (Zaragoza) están en riesgo de colapso han decidido no desalojar y permanecer en sus hogares, a pesar de la oferta de alojamiento alternativo por parte del Ayuntamiento. El Gobierno de Aragón ha activado el Plan Territorial de Protección Civil para coordinar el desalojo preventivo del bloque en peligro.
La orden de desalojo se emitió después de que un informe técnico, redactado por el arquitecto municipal, señalara un daño estructural que ponía en riesgo la estabilidad del edificio. La alcaldesa de Caspe, Ana María Jarque, ha destacado que el edificio está en «ruina inminente» debido al deterioro de los bajos, especialmente por las últimas lluvias.
A pesar de los esfuerzos del Ayuntamiento por ofrecer alternativas de alojamiento, los vecinos han optado por quedarse en sus casas, firmando un documento de compromiso asumiendo la responsabilidad de permanecer en el edificio. El Ayuntamiento ha habilitado espacios para realojar a aquellos que lo deseen, y se ha puesto a disposición del vecindario varios alojamientos.
La intervención del 112 y el Servicio de Emergencias del Gobierno de Aragón ha sido crucial para brindar soluciones a esta situación, que afecta a 57 personas, algunas de ellas con niños. A pesar de la difícil decisión de las familias de quedarse en un edificio en riesgo, las autoridades locales continúan trabajando para garantizar su seguridad y bienestar.
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